El vaivén entre el soñar y concretar


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Como muchos de ustedes la esperanza me invadió el domingo en punto de las 11 de la mañana, era una afrenta para millones de mexicanos y no contra Holanda, si no contra la fase en disputa, sorprendentemente tras 45 minutos México le plantaba cara y mostraba una faceta vulnerable de la Naranja.

Medio tiempo, la esperanza y la fe se convirtieron en algo casi tangible, se podía lograr. Lo que parecía un sueño en la previa, se asomaba como una realidad, la ilusión llenaba el corazón y nublaba la mente de millones.

Giovani apareció para dar ese golpe de seguridad para muchos, ese disparo que se encontró con el fondo de la red convertía al Tri en candidato a campeón del mundo, según nuestro entender, ya veíamos a Costa Rica en cuartos y acomodábamos el camino rumbo a la final.

Pero el futbol tiene sus principios que se tienen que respetar, el balón se enamora de quien le trata de buena manera, tras el gol México dejó de hacerlo, no puedes pretender arrancar con pelotazos cuando apenas corre el minuto 50.

Y es cierto! Casi se logra la hazaña, se estuvo a 10 minutos de conseguirlo, pero habías tenido 30 para matarlo sin renunciar al ataque y buscando el segundo gol, que no sólo encaminara la eliminatoria, sino que acabara anímicamente con los holandeses.

El Tri se echa para atrás temprano en el segundo tiempo del partido, cede el balón a un tipo como Robben, con una movilidad que puede batir a los mejores defensas del orbe y a un Sneijder con una pegada que roza la perfección, no puedes traicionar al futbol y dejar de lado la pelota.

Al final cuando la seguridad se fue y la esperanza volvía a asomar llegó el minuto 87, que corrió muy lento en el área, cuando ese balón botó y Wesley le metió la zurda magistral, aun quedaba el volver a soñar con ganarlo en los tiempos extras.

Pero no sería bondadoso el futbol esta vez, sobre la hora la crueldad se hizo presente, Robben cae en el área tras un pisotón leve de Rafa Márquez, el holandés hace un drama pero a fin de cuentas la falta existe, volvíamos a tener fe y a creer, pidiendo a Guillermo Ochoa que siguiera salvando el día y mostrara un rayo de luz, pero enfrente Huntelaar pateó desde los once pasos como si hubiera tirado penales por 100 años, pegada al poste y al lado contrario en el que se lanzó ‘Memo’. Todo había terminado.

Y estuvimos ahí arriba, pasamos de soñar, a esperanzarnos y creer, tuvimos la seguridad de lograrlo, pero nadie nos dijo que volveríamos a recorrerlo de vuelta en menos de 10 minutos, sonó el silbatazo final y la cara era insostenible, la lógica o la razón no comprendía lo que acababa de ocurrir, las lágrimas brotaron empujadas por la emoción a flor de piel, que no entendían como había sido posible que la ilusión desapareciera en tan sólo segundos.

El frío envuelve el corazón y aprieta el alma, cuando te das cuenta que habrá que esperar otros cuatro años y que algunos ya no estarán acá, pero el color vuelve un poco con ese sentimiento de esperanza que te da el futuro.

 

“Nadé a través del océano y me ahogué en la orilla.”
― Jorge Valdano

Publicado el 30 junio, 2014 en Opinión y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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